La recta final de la carrera presidencial en Chile está marcada por una inusual y tensa disputa dentro del bloque de derecha, con tres candidatos compitiendo en primera vuelta por el cupo para enfrentar a la favorita en las encuestas, la comunista Jeannette Jara. Los sondeos muestran un estrecho margen de preferencia entre José Antonio Kast (extrema derecha, Partido Republicano), Evelyn Matthei (centroderecha tradicional, Chile Vamos) y la sorpresa Johannes Kaiser (ultraderecha libertaria), lo que garantiza una primera vuelta impredecible, cuyo resultado será crucial para el balotaje de diciembre.

La contienda interna de la derecha chilena es la más reñida desde 1990. Los tres aspirantes estarán en la papeleta el 16 de noviembre, ya que ni Kast ni Kaiser aceptaron ir a primarias oficiales con Matthei. La razón de la ferocidad en la pelea es clara: según analistas, cualquiera de los tres que logre pasar a la segunda vuelta contra Jeannette Jara (quien lidera, pero se estanca alrededor del 30% de apoyo) tiene altas probabilidades de ganar, dado que el apoyo combinado de las facciones de derecha supera el 50% en el electorado.
La pugna se ha caracterizado por fuertes acusaciones:
- Evelyn Matthei, quien busca representar la moderación, ha denunciado una «guerra sucia» y una «campaña asquerosa» en su contra, señalando directamente al Partido Republicano de Kast por supuestas maniobras de desprestigio.
- José Antonio Kast, líder de la derecha radical que sorprendió en la elección de 2021, ha visto disminuir ligeramente su ventaja en las encuestas (actualmente ronda el 20%), mientras su equipo ha cuestionado la gestión de la centroderecha tradicional de Matthei.
- Johannes Kaiser, la sorpresa electoral de tendencia ultraderecha libertaria que ha escalado en las preferencias (superando a Matthei en algunas mediciones), ha atacado a Kast por supuestamente «abandonar la agenda valórica» y hacer concesiones a la izquierda. Su ascenso, según expertos, demuestra un «trasvasije ideológico» y el crecimiento del ánimo «anticasta política».
La fractura ideológica se remonta al estallido social de 2019, creando un nuevo clivaje entre la derecha que apostó por la moderación (Matthei) y las facciones más duras que buscan un «gobierno de emergencia» (Kast) y posturas aún más extremas, como las de Kaiser, que incluyen cerrar fronteras con Bolivia y prometer «campos de reconducción» para migrantes ilegales.


