La reciente liberación de millones de documentos y archivos multimedia por parte del Departamento de Justicia de EE. UU. vuelve a situar a figuras de la política, la ciencia y el entretenimiento bajo el foco público, tras años de hermetismo judicial.

La desclasificación masiva de más de tres millones de páginas, miles de videos y cerca de 180,000 fotografías pertenecientes al archivo del fallecido financista Jeffrey Epstein ha generado un nuevo sismo informativo a inicios de 2026. Estos materiales, liberados bajo el marco de la Ley de Transparencia de los Archivos Epstein, no solo ratifican nombres ya conocidos, sino que profundizan en la naturaleza de las relaciones que el depredador sexual mantuvo con la élite mundial.
Entre los nombres que resuenan con mayor fuerza en esta nueva etapa de publicaciones se encuentran los expresidentes estadounidenses Bill Clinton y Donald Trump. En el caso de Clinton, los archivos incluyen cientos de referencias y fotografías, algunas de las cuales lo muestran en entornos privados junto a la ya condenada Ghislaine Maxwell. Por su parte, la mención de Trump se extiende a miles de entradas en los registros, aunque sus representantes legales insisten en que los documentos lo «absuelven» de cualquier participación en actividades ilícitas.
Asimismo, los documentos revelan comunicaciones y menciones relacionadas con el magnate tecnológico Elon Musk y el actual secretario del Tesoro de EE. UU., Howard Lutnick. Otras figuras internacionales citadas incluyen al expresidente colombiano Andrés Pastrana y al príncipe Andrés de Inglaterra, quien vuelve a aparecer en imágenes que han reavivado el escrutinio sobre su conducta pasada.
La red de Epstein no se limitaba a las esferas gubernamentales. Nombres como el físico Stephen Hawking, el ilusionista David Copperfield y el icónico cantante Michael Jackson figuran en los testimonios y registros de visitas a las propiedades del financista. Es fundamental señalar que, según los expertos legales, la aparición de un nombre en estos archivos no implica necesariamente la comisión de un delito, ya que muchos fueron mencionados de forma anecdótica o como asistentes a eventos sociales sin conocimiento de las actividades criminales de Epstein.


