Ante las susceptibilidades del sector transporte, la estatal petrolera activó protocolos de control rigurosos que abarcan desde el origen de la importación hasta el surtidor final, garantizando que los carburantes cumplan con los estándares internacionales.

Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) presentó este viernes un paquete de seis medidas estratégicas diseñadas para certificar la calidad de la gasolina y el diésel que se distribuyen en el mercado interno. Esta iniciativa surge como respuesta a las recientes dudas planteadas por transportistas y consumidores sobre la eficiencia de los carburantes importados y mezclados localmente.
El plan de control se divide en etapas críticas de la cadena de suministro:
- Certificación en Origen: Todo combustible adquirido en el exterior debe contar con un certificado de calidad emitido por laboratorios internacionales antes de ingresar a territorio boliviano.
- Verificación en Frontera: Al llegar a los puntos de ingreso al país, se realizan nuevas tomas de muestras para contrastar que el producto no haya sufrido alteraciones durante el tránsito.
- Monitoreo en Plantas de Almacenaje: Antes de ser despachados a los camiones cisterna, los combustibles pasan por laboratorios propios de YPFB para asegurar que la mezcla (en el caso de las gasolinas con aditivos vegetales) sea la óptima.
- Fiscalización en Estaciones de Servicio: Se han intensificado las inspecciones sorpresa en surtidores para verificar que el producto no esté contaminado con agua o sedimentos en los tanques de almacenamiento.
- Control de Octanaje y Densidad: Uso de equipos tecnológicos de última generación para medir en tiempo real que el octanaje de la gasolina y el índice de cetano en el diésel correspondan a la normativa vigente.
- Transparencia y Reporte: YPFB habilitará canales de información para que los usuarios puedan conocer los resultados de los lotes distribuidos, reforzando la confianza del consumidor.
La estatal destacó que estas medidas no solo protegen la mecánica de los vehículos de los bolivianos, sino que también aseguran un rendimiento energético eficiente, minimizando el impacto ambiental.


