Tras el último reajuste del Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO), el valor de las gasolinas en Chile ha alcanzado niveles sin precedentes, generando preocupación en los sectores de transporte y consumo masivo ante una posible escalada inflacionaria.

Los conductores y consumidores chilenos despertaron esta semana con una nueva realidad económica en las estaciones de servicio. El precio de los combustibles ha registrado un incremento histórico que sitúa el valor del litro de gasolina y diésel en sus puntos más altos desde que se tiene registro, marcando un hito preocupante para la economía doméstica.
El incremento, que responde tanto a factores externos como el precio internacional del petróleo y la volatilidad del dólar, como a ajustes internos en los impuestos y mecanismos de estabilización, ha provocado que en diversas regiones del país el precio por litro supere ampliamente la barrera de lo esperado. Expertos señalan que este fenómeno no solo afecta a quienes poseen vehículos particulares, sino que tiene un «efecto dominó» sobre los costos de logística y distribución de productos básicos.
Desde el sector transporte, gremios y sindicatos han manifestado su inquietud, advirtiendo que los márgenes operativos se están reduciendo drásticamente. «Este no es solo un problema de las petroleras, es un problema de abastecimiento y de costo de vida para todos los chilenos», afirmaron representantes del rubro, quienes no descartan solicitar nuevas medidas paliativas al Ejecutivo.
A pesar de la existencia del MEPCO, herramienta diseñada para suavizar las variaciones bruscas de precios, la presión del mercado global ha sobrepasado los límites de contención. El Gobierno, por su parte, se encuentra bajo observación ciudadana mientras intenta equilibrar las arcas fiscales con la necesidad de evitar un estallido en el costo de los servicios y alimentos, los cuales dependen directamente del valor del flete terrestre.


