La escasez de diésel en Bolivia provocó este lunes una nueva ola de protestas en el departamento de La Paz, donde transportistas, sectores interculturales y organizaciones sociales instalaron bloqueos en carreteras estratégicas y accesos principales, afectando el tránsito, el comercio y la movilidad urbana en El Alto y la sede de Gobierno.

Desde las primeras horas de la jornada, el norte paceño se convirtió en uno de los principales focos de conflicto, especialmente en la carretera que conecta la ruta interoceánica La Paz–Cobija. Los puntos más críticos se registraron en el cruce Sapecho, en el municipio de Palos Blancos, y en el sector de Piquendo, en Alto Beni, donde los manifestantes interrumpieron completamente el paso vehicular de transporte público, carga pesada y vehículos particulares.
En Caranavi, las movilizaciones fueron encabezadas por sectores interculturales con respaldo del transporte pesado, que cerró los principales accesos a la región. Los manifestantes exigen una solución inmediata al desabastecimiento de diésel y también cuestionan la calidad del combustible distribuido en surtidores del país.
La situación también golpeó con fuerza a la ciudad de El Alto, donde los bloqueos instalados por el transporte pesado en distintos puntos generaron una severa congestión vehicular. La avenida 6 de Marzo fue uno de los sectores más afectados, especialmente a la altura del cruce hacia Viacha, donde la Cámara Departamental de Transporte de La Paz instaló una medida de presión para exigir respuestas inmediatas del Gobierno.
Los conductores se vieron obligados a utilizar rutas alternas como la avenida Arica, incrementando considerablemente los tiempos de traslado. Además, en estaciones del teleférico, particularmente en la Línea Morada, se registraron largas filas de usuarios que buscaron otras opciones para llegar al centro paceño ante la reducción del transporte terrestre.
Los dirigentes del sector advirtieron que, si no existe una respuesta concreta de las autoridades, las protestas podrían radicalizarse en los próximos días e incluso se planteó la exigencia de renuncia del presidente de YPFB, Sebastián Daroca, por la falta de soluciones frente a la crisis de combustibles.


