Bolivia amaneció este jueves con 23 puntos de bloqueo instalados por distintos movimientos sociales, la mayoría concentrados en el departamento de La Paz. Las movilizaciones, encabezadas por sectores afines al Movimiento al Socialismo (MAS), mantienen la presión sobre el Gobierno mientras crecen las denuncias por afectaciones a la circulación, el abastecimiento y la atención médica.

De acuerdo con reportes nacionales, 21 de los bloqueos se encuentran en La Paz, mientras que los restantes fueron instalados en Santa Cruz y Cochabamba. Entre los sectores movilizados figuran la Central Obrera Boliviana (COB), los “Ponchos Rojos”, organizaciones campesinas y agrupaciones sociales que exigen respuestas del Ejecutivo a una serie de demandas económicas y políticas.
Los dirigentes movilizados sostienen que las protestas continuarán debido a la falta de atención gubernamental a sus pedidos. Además, cuestionan el paquete de reformas impulsadas por el Gobierno y aseguran que las medidas adoptadas afectan a las mayorías populares. En medio del conflicto, algunos sectores incluso exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
La situación ha generado complicaciones en varias rutas estratégicas del país, principalmente en el altiplano paceño y en accesos a la sede de Gobierno. Las protestas también provocaron marchas y concentraciones en el centro de La Paz y El Alto, donde se reportaron enfrentamientos y el uso de agentes químicos por parte de la Policía para controlar disturbios.
El Gobierno manifestó preocupación por las consecuencias humanitarias de los bloqueos, especialmente después de conocerse el fallecimiento de dos mujeres que, según denuncias oficiales, no habrían recibido atención médica oportuna debido a las restricciones en las carreteras. Las autoridades señalaron que ninguna protesta debe impedir el acceso a servicios de salud.
Por otro lado, representantes de la COB rechazaron asumir responsabilidad por estas muertes y aseguraron que en algunos puntos se permite el paso de ambulancias y vehículos de emergencia. Sin embargo, videos difundidos en redes sociales y testimonios ciudadanos contradicen esas afirmaciones.


