La inflación interanual en Bolivia llegó al 9,23% al cierre de junio de 2026, mientras que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una variación mensual del 2,15%. Los datos reflejan que el incremento de precios continúa afectando el poder adquisitivo de las familias, especialmente por el encarecimiento de alimentos, transporte y otros servicios esenciales.

Las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que durante junio la inflación mensual fue de 2,15%, elevando la inflación acumulada del primer semestre a 4,82% y la variación de los últimos doce meses a 9,23%. Este comportamiento confirma que el aumento de precios sigue siendo uno de los principales desafíos para la economía nacional.
De acuerdo con el reporte, el incremento del IPC estuvo impulsado principalmente por mayores precios en las categorías de alimentos y bebidas no alcohólicas, comidas consumidas fuera del hogar, transporte, comunicaciones, vivienda y servicios básicos, además de salud y educación. Estos rubros representan una parte importante del gasto cotidiano de los hogares bolivianos.
A nivel regional, el mayor incremento de precios durante junio se registró en Oruro, seguido por la Región Metropolitana Kanata, la conurbación de La Paz, Potosí y Sucre, mientras que otras ciudades presentaron variaciones más moderadas. Estas diferencias reflejan el impacto desigual de las condiciones económicas y de abastecimiento en las distintas regiones del país.
Especialistas citados por medios nacionales advierten que, aunque la inflación anual muestra una reducción respecto a meses anteriores, el nivel actual continúa ejerciendo presión sobre el costo de vida, especialmente en un contexto donde persisten dificultades para la provisión de algunos productos y desafíos económicos que afectan el consumo de las familias.


