El transporte pesado nacional e internacional cuestionó que un incremento en el precio del diésel pueda solucionar por sí solo el problema de abastecimiento en Bolivia. El sector sostiene que la principal dificultad es la falta de divisas para financiar la importación de combustibles y plantea una mayor participación privada en este proceso.

El transporte pesado volvió a expresar su preocupación por la persistente escasez de diésel y advirtió que elevar el precio del carburante no garantizará una solución al desabastecimiento si el país no cuenta con los dólares necesarios para importar el producto.
Domingo Ramos, dirigente de la Confederación del Transporte Pesado Nacional e Internacional, señaló que el problema de fondo está relacionado con la disponibilidad de divisas. Según su criterio, incluso un incremento considerable en el precio interno del combustible podría resultar insuficiente si Bolivia no logra asegurar los recursos necesarios para realizar las compras en el mercado externo.
El dirigente explicó que, aunque las operaciones internas se realizan en bolivianos, la adquisición de combustibles fuera del país requiere pagos en moneda extranjera. Por esta razón, el sector considera que la solución debe concentrarse en garantizar la importación y el suministro permanente, más allá de una modificación en el precio de venta.
Como alternativa, el transporte pesado propuso facilitar la importación privada de combustibles mediante un régimen con arancel cero y mayores garantías jurídicas para las empresas interesadas. Ramos afirmó que existen empresarios con intención de participar en este mercado, aunque señaló que actualmente existen requisitos que dificultan estas operaciones.
El sector también cuestionó el Decreto Supremo 5676, que establece un precio referencial de Bs 18 por litro de diésel para determinados grandes consumidores. Los transportistas consideran que la medida no responde completamente a las necesidades de los vehículos que realizan recorridos internacionales, debido al elevado volumen de combustible que requieren para completar sus rutas.
Mientras tanto, el dirigente expresó dudas sobre los anuncios de una próxima normalización del abastecimiento. Según manifestó, las filas en estaciones de servicio continúan registrándose y algunos conductores enfrentan restricciones en la cantidad de diésel que pueden adquirir.
Ante esta situación, el transporte pesado se declaró en estado de emergencia y anunció que evaluará nuevas medidas. Además, sus representantes buscan una explicación directa de las autoridades sobre las causas de la escasez y las acciones que se implementarán para garantizar el suministro.


