El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, convocó a una reunión de emergencia con su Consejo de Seguridad Nacional para abordar la escalada de tensiones diplomáticas y militares con Venezuela. La Casa Blanca confirmó que el encuentro tuvo como objetivo analizar posibles medidas frente a lo que el mandatario ha calificado como una «amenaza hemisférica», sin descartar formalmente una eventual intervención militar o el despliegue de fuerzas estadounidenses en territorio venezolano.

La reunión se produce en medio de una creciente militarización en el Caribe, donde Estados Unidos ha movilizado portaaviones, buques de guerra y aviones de combate bajo el pretexto de una operación antidrogas. El presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha denunciado estas acciones, tildándolas de agresiones y planes para su derrocamiento. La tensión se elevó aún más después de que Trump declarara cerrado el espacio aéreo venezolano, llevando a la cancelación de vuelos por parte de seis aerolíneas.
La portavoz presidencial, Karoline Leavitt, mantuvo la ambigüedad sobre las decisiones tomadas, afirmando que «hay opciones disponibles para el presidente», sin descartar un aumento en las acciones militares. Adicionalmente, Trump anticipó que EE.UU. apuntará «muy pronto» a narcotraficantes venezolanos mediante operaciones terrestres.
El contexto de la crisis se ha agravado por una controversia sobre la conducta militar en la región. La Marina estadounidense ha realizado más de 20 bombardeos en el Caribe y el Pacífico contra supuestas «narcolanchas», resultando en al menos 83 muertes. Estos ataques han sido objeto de críticas, que acusan a la administración de ejecutar ataques extrajudiciales al no presentar pruebas públicas que confirmen la criminalidad de los objetivos.
Mientras Washington analiza sus siguientes pasos, en Caracas, el presidente Maduro encabezó una masiva movilización, donde aseguró que su gobierno está «listo para vencer» y demandó «paz con soberanía, no la paz de los esclavos», señalando una «agresión de 22 semanas» por parte de Estados Unidos.
En medio de este contexto de creciente tensión y controversia, la reunión del Consejo de Seguridad Nacional subraya la seriedad con la que la administración estadounidense está considerando sus opciones, manteniendo la presión sobre Caracas en un momento políticamente sensible.


