El presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, destacó recientemente el trabajo social y espiritual que realizan las iglesias cristianas en su país, afirmando que la sociedad uruguaya atravesó durante años una etapa de “laicismo excesivo” que terminó relegando el valor de la fe en la vida pública y comunitaria.

Durante una entrevista difundida en medios internacionales y plataformas digitales, el mandatario uruguayo señaló que Uruguay mantiene una fuerte tradición de Estado laico, aunque reconoció que en algunos momentos esa postura derivó en un distanciamiento excesivo hacia las expresiones religiosas. Según explicó, la espiritualidad y la labor social de las iglesias fueron subestimadas por distintos sectores de la sociedad.
Orsi resaltó especialmente el trabajo que realizan comunidades cristianas y evangélicas en áreas sensibles como la atención a personas con adicciones, ayuda alimentaria y acompañamiento a familias vulnerables. También recordó que durante la pandemia muchas congregaciones sostuvieron comedores solidarios y espacios de apoyo cuando miles de personas enfrentaban dificultades económicas.
Las declaraciones del presidente generaron repercusión debido a que Uruguay es considerado uno de los países más secularizados de América Latina. La separación entre Iglesia y Estado fue establecida constitucionalmente desde comienzos del siglo XX y, desde entonces, la laicidad ha formado parte de la identidad política y social del país.
En sus declaraciones, el mandatario aclaró que defender la laicidad no significa rechazar la fe o ignorar el aporte de las organizaciones religiosas. Por el contrario, sostuvo que el Estado debe reconocer el trabajo que realizan distintos grupos cristianos en beneficio de la sociedad, especialmente en comunidades donde muchas veces la ayuda estatal no llega con rapidez.


