El presidente Rodrigo Paz sostuvo que la denominada ley corta del 50/50 no tiene como objetivo repartir recursos entre el nivel central y las regiones, sino impulsar una transformación estructural del Estado. La declaración surge en medio del debate sobre la descentralización y las demandas de gobernadores que exigen una mayor coparticipación tributaria.

El mandatario explicó que la iniciativa del 50/50 debe entenderse como una reforma integral del funcionamiento del Estado y no únicamente como un mecanismo para transferir dinero a las gobernaciones y municipios. En ese sentido, señaló que una redistribución de recursos sin modificar las responsabilidades y competencias de cada nivel de gobierno no resolvería los problemas estructurales del país.
Paz remarcó que la propuesta contempla una reorganización institucional que permita mejorar la eficiencia del Estado, acompañando la transferencia de competencias con nuevas responsabilidades para las entidades territoriales. Incluso advirtió que limitar el debate a la distribución de recursos podría significar trasladar también las obligaciones financieras y deudas existentes.
Las declaraciones se producen mientras distintos gobernadores y autoridades regionales impulsan la aprobación de una ley corta que permita avanzar hacia una distribución más equitativa de los ingresos estatales, en cumplimiento de uno de los principales compromisos planteados durante la campaña presidencial. Sin embargo, el Ejecutivo insiste en que el debate debe ir más allá del aspecto económico e incluir una reforma profunda del modelo de administración pública.
El Gobierno prevé continuar el diálogo con las autoridades subnacionales en una reunión convocada para el 5 de agosto, donde se espera abordar tanto la propuesta del 50/50 como otros temas relacionados con las autonomías, la descentralización y la reorganización de competencias entre el nivel central y las regiones.


