El balance de víctimas de las devastadoras riadas registradas en Nepal aumentó a 1.295 fallecidos, mientras los equipos de emergencia mantienen la búsqueda de personas desaparecidas. En medio de la tragedia, el rescate con vida de dos trabajadores atrapados en un túnel hidroeléctrico renovó las esperanzas de encontrar a más sobrevivientes.

Las inundaciones y los deslizamientos de tierra que golpearon el país asiático dejaron un escenario de destrucción en varias zonas, especialmente en el norte de Nepal. La magnitud del desastre ha obligado a las autoridades y a los equipos de rescate a concentrar sus esfuerzos en la localización de personas que permanecen desaparecidas.
Uno de los momentos más alentadores se produjo en la central hidroeléctrica Trishuli 3A, donde los rescatistas lograron sacar con vida a dos empleados que habían quedado atrapados bajo el barro y los escombros. Ambos fueron trasladados a un hospital militar en Katmandú para recibir atención médica.
Entre los sobrevivientes se encuentra Kabir Maharjan, quien permanece en estado crítico debido a una hipotermia severa y al agotamiento físico. El rescate se concretó después de varios días de búsqueda, en una operación que también permitió recuperar el cuerpo de otro trabajador que se encontraba en el mismo túnel.
Las labores de emergencia continúan en distintas instalaciones hidroeléctricas afectadas. Los equipos enfrentan dificultades por el colapso de accesos, la acumulación de lodo y los daños en la infraestructura, mientras las autoridades buscan establecer el número exacto de personas que aún podrían estar atrapadas.


