Tras más de un mes de conteo oficial, las autoridades electorales de Perú concluyeron el escrutinio de las elecciones presidenciales y confirmaron que la segunda vuelta será disputada entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez. El balotaje se realizará el próximo 7 de junio en medio de un escenario político marcado por tensión y denuncias de fraude sin pruebas presentadas oficialmente.

La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) finalizó el conteo al alcanzar el 100 % de las actas procesadas, cerrando así un proceso electoral que se extendió durante 33 días debido a retrasos logísticos y a la estrecha diferencia entre los candidatos que peleaban el segundo lugar.
De acuerdo con los resultados oficiales, la candidata de derecha Keiko Fujimori, representante de Fuerza Popular, obtuvo el primer lugar con el 17,18 % de los votos válidos. En segundo puesto quedó el izquierdista Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, con el 12,03 %, superando por un estrecho margen al ultraderechista Rafael López Aliaga.
La diferencia entre Sánchez y López Aliaga fue de poco más de 21.000 votos, situación que generó cuestionamientos por parte del tercer candidato, quien denunció presuntas irregularidades en el proceso electoral. Sin embargo, observadores internacionales y organismos electorales señalaron que no existen pruebas que sustenten las acusaciones de fraude.
El escenario político peruano permanece altamente polarizado. Analistas consideran que la segunda vuelta enfrentará dos corrientes ideológicas opuestas: el fujimorismo, asociado al legado del expresidente Alberto Fujimori, y una izquierda cercana al expresidente Pedro Castillo, figura con la que Roberto Sánchez ha mostrado afinidad política.
Además, el proceso electoral se desarrolla en medio de una prolongada crisis política que ha llevado a Perú a tener varios presidentes en pocos años. La incertidumbre generada por las elecciones también ha provocado preocupación en sectores económicos y financieros, especialmente por las propuestas de revisión de contratos mineros y energéticos impulsadas por Sánchez.


